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8 octubre 2024·9 min de lectura

Cormoranes en Cabo de Gata: El Ave Emblema del Parque Natural

Posado sobre la roca volcánica con las alas extendidas al sol, el cormorán moñudo es la postal más característica del Parque Natural Cabo de Gata. Desde el barco, se ven como en ningún otro lugar.

Si hay un ser vivo que simboliza el Parque Natural Cabo de Gata mejor que ningún otro, ese es el cormorán moñudo (Gulosus aristotelis, antes Phalacrocorax aristotelis). Este ave, de plumaje negro iridiscente y ojos de un verde esmeralda intenso, ha elegido los acantilados volcánicos del Cabo de Gata como uno de sus principales refugios del Mediterráneo occidental. Verlos desde tierra es difícil. Verlos desde el barco, a pocos metros, es una experiencia que no se olvida.

¿Quién es el cormorán moñudo?

El cormorán moñudo es un ave marina de tamaño mediano, entre 65 y 80 centímetros de longitud, con una envergadura alar de hasta 120 centímetros. A diferencia de otras aves marinas, no tiene glándulas uropigiales bien desarrolladas, lo que significa que sus plumas no son completamente impermeables. Por eso los vemos constantemente con las alas extendidas al sol, en la postura que los fotógrafos de naturaleza conocen como «posición de heliografía»: no es un gesto de comunicación ni de amenaza, sino simplemente el método que usa para secar sus plumas tras cada inmersión.

Su nombre en español proviene de la cresta o «moño» que desarrollan en la cabeza durante la época de cría, de marzo a julio. Fuera de esta época, la cresta desaparece y el ave pierde su aspecto más característico. Los ejemplares juveniles tienen el pecho blanquecino y tardan entre dos y tres años en adquirir el plumaje negro adulto.

El mejor buceador del Mediterráneo

El cormorán moñudo es un depredador submarino extraordinariamente eficiente. Puede sumergirse hasta 45 metros de profundidad y permanecer bajo el agua más de un minuto en busca de peces, preferentemente especies de fondo como sargos, doradas, espáridos y gobios. Su técnica de pesca es activa: no espera a que el pez pase, sino que lo persigue activamente, usando sus patas palmeadas como propulsor y las alas como timón para cambiar de dirección.

Esta dieta los convierte en indicadores biológicos de primer orden. Donde hay cormoranes moñudos en buenas condiciones, hay peces. Y donde hay peces en el Cabo de Gata, hay posidonia oceánica en buen estado, porque la posidonia es el hogar y la guardería de la mayoría de las especies de las que se alimentan. Los cormoranes son, en cierta forma, la medida viva de la salud del ecosistema marino del parque.

Las colonias del Cabo de Gata

El Parque Natural Cabo de Gata-Níjar alberga una de las colonias de cormorán moñudo más importantes del Mediterráneo español. Las colonias se concentran principalmente en los acantilados más inaccesibles, los que caen directamente al mar desde entre 20 y 60 metros de altura, sin playa ni paso posible. Precisamente por eso solo son visitables desde el mar.

Las zonas de mayor concentración de cormoranes en el parque incluyen los acantilados del sector sur, entre el Faro de Cabo de Gata y la Punta de la Polacra, y los escollos de la zona de Los Escullos y La Isleta del Moro. En algunos puntos, una sola roca puede albergar decenas de individuos posados simultáneamente, creando estampas que para cualquier aficionado a la naturaleza son verdaderamente espectaculares.

La gaviota de Audouin: el cormorán tiene vecinos ilustres

El cormorán moñudo no está solo en las rocas del Cabo de Gata. Comparte territorio con la gaviota de Audouin (Ichthyaetus audouinii), otra especie de interés especial cuya distribución mundial se concentra en el Mediterráneo occidental. La gaviota de Audouin era considerada el ave marina más amenazada del mundo en la década de 1960, cuando su población total no llegaba a los 1.000 individuos. Gracias a los esfuerzos de conservación de los últimos décadas, la población se ha recuperado hasta superar los 20.000 individuos, y el Parque Natural Cabo de Gata es uno de sus refugios más importantes.

Reconocer la gaviota de Audouin no es difícil si sabes en qué fijarte: su pico es rojo intenso con una banda negra, más estilizado que el de la gaviota reidora común. Su tamaño es ligeramente menor que el de la gaviota argéntea y sus alas, en vuelo, muestran unas puntas negras características. En contraste con el cormorán, la gaviota de Audouin no bucea: pesca en la superficie, a menudo de noche, aprovechando la bioluminiscencia de los cardúmenes de anchoa y sardina.

Los delfines: huéspedes ocasionales pero frecuentes

Si los cormoranes son los residentes permanentes del Cabo de Gata, los delfines listados (Stenella coeruleoalba) son sus visitantes más esperados. Estos delfines de tamaño mediano, con sus características franjas laterales en tonos grises y azulados, frecuentan las aguas del parque durante todo el año, aunque sus apariciones son más frecuentes en primavera y verano, cuando los cardúmenes de peces pelágicos son más abundantes.

Los avistamientos de delfines durante nuestras excursiones en barco son frecuentes aunque no garantizados. Los delfines listados suelen aparecer por las mañanas tempranas, jugando en la proa de las embarcaciones, un comportamiento llamado «bowriding» que los delfines realizan para aprovechar la ola de proa del barco sin esfuerzo. En algunas salidas, hemos tenido grupos de entre 10 y 30 individuos acompañando al barco durante varios minutos, incluyendo crías.

Bajo el agua: el mundo invisible que el snorkel revela

Los cormoranes, las gaviotas y los delfines son el espectáculo sobre el agua. Pero la fauna marina del Cabo de Gata también tiene una dimensión submarina extraordinaria que solo el snorkel permite explorar.

Los pulpos son quizás los más carismáticos de los habitantes del fondo. El Parque Natural Cabo de Gata tiene una de las densidades de pulpo común (Octopus vulgaris) más altas del Mediterráneo, gracias a la abundancia de grietas en la roca volcánica donde se refugian. Verlos cambiar de color y textura en segundos, adaptándose al fondo rocoso hasta volverse prácticamente invisibles, es uno de los espectáculos más fascinantes de la naturaleza.

Las morenas mediterráneas (Muraena helena) asoman la cabeza de sus refugios en las grietas de la roca volcánica, con su boca semiabierta en ese gesto que puede parecer amenazante pero que en realidad es simplemente su forma de respirar. Las estrellas de mar de color naranja vivo contrastan con el verde oscuro de la posidonia. Los erizos de mar se agrupan en las zonas de roca más expuesta. Y en las praderas de posidonia, cardúmenes de sargos y doradas se mueven con la precisión de un ballet colectivo.

Cómo ver la fauna desde el barco: consejos prácticos

Para maximizar los avistamientos de fauna durante la excursión en barco, hay algunas cosas que ayudan. Los cormoranes son más activos por las mañanas, cuando salen en busca de los primeros cardúmenes del día. Los delfines son más frecuentes a primera hora y en los trayectos de navegación entre calas. Las aves en vuelo son más visibles en los días con algo de viento, que las eleva sin esfuerzo sobre los acantilados.

Para el snorkel, la mejor visibilidad se da en los días de mar en calma, cuando el agua no está removida por las olas. La fauna submarina es siempre más rica cerca de las formaciones rocosas que sobre la arena, así que si puedes elegir, busca los fondos mixtos donde la roca y la posidonia se alternan.

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